lunes, 26 de diciembre de 2011

LOS TEJIDOS DE LANA

Jersey de lana (Género de punto)
Estamos en Diciembre, y el clima nos obliga a sacar del armario nuestras prendas de abrigo, así que aprovecho esta circunstancia, para contaros algunos aspectos de esa interesante fibra de origen animal, que nos brinda la naturaleza, llamada LANA. Siempre presente en nuestros inviernos, e incluso en nuestros veranos en forma de "lana fría". La lana, junto a la seda, está considerada hoy en día como un artículo de lujo. Esto lo saben los grandes diseñadores, que continúan empleándola en sus colecciones de invierno.





Históricamente, la lana fue una de las primeras fibras que el hombre transformó en hilo y luego en tejido para cubrirse. Las fibras de la lana poseen una combinación de propiedades absolutamente inimitables por las fibras artificiales, como es la capacidad de absorber hasta un tercio de su propio peso de humedad sin deteriorarse. Además, nos proporcionan un calor agradable cuando hace frío, debido a su elevada capacidad de aislamiento térmico.  A todo ello, debemos añadir su extraordinaria suavidad, elasticidad y resistencia a las arrugas.

Falda de Tweed
Hasta hace poco tiempo, las prendas de lana se asociaban al encogimiento. Ello se producía por la capacidad que tienen las fibras de la lana de enfieltrarse. Por ello teníamos que ser muy cuidadosos a la hora de lavarlas. Este handicap está superado en la actualidad casi por completo, pues gracias a las investigaciones que llevó a cabo el IWS (Secretariado Internacional de la Lana), se resolvió químicamente el problema. De manera que podemos meter nuestras prendas de lana en la lavadora, en el programa adecuado para ello.

Después de contaros algunas de las excelencias de la lana, os mostraré como ejemplo varios de los tejidos clásicos que se realizan con ella. Debajo de cada uno, la correspondiente macrofotografía del mismo, para que podáis apreciar mejor su textura.
TEJIDO DE CARDA

Podemos apreciar que está realizado con fibras de lana cortas y largas mezcladas, dando lugar a un hilado grueso de aspecto rústico ideal para tejidos como el Shetland, Tweed o Cheviot.

ESPIGA DE LANA

Se denomina Espiga a los tejidos cuya base es una sarga que forma un dibujo de líneas oblícuas y escalonadas. Cuando el tejido de espiga se realiza con lana, como en este caso, es adecuado para trajes y abrigos.

CHEVIOT
  
El Cheviot es un tejido de lana procedente de una raza de ovejas de las montañas escocesas. Este tejido, cuya base es la sarga, suele combinar hilados de fibras finas con otros más gruesos como los de carda. Constituye uno de los tejidos ingleses más típicos, y se emplea en trajes de sport, blazers y abrigos.


OJO DE PERDIZ

Tejido realizado con lana de estambre cuya estructura tiene como objeto el conseguir ese efecto óptico gracias a la superposición alternada de hilos de lana de dos colores. Es otro clásico de la sastrería y modistería.

 
Blazer confeccionado con tejido de Estambre de lana, realizado con las fibras más finas y largas de la lana merina, consiguiendo así un tejido ligero, elegante y de gran calidad. La lana merina se obtiene de una raza de ovejas de origen español, consideradas a nivel mundial como las productoras de la lana de mejor calidad, ya que es extraordinariamente fina y muy suave. Por ello, los tejidos fabricados con lana merina deben llevar en el etiquetado el término Lamb´s wool.

Ovejas de raza merina
Por último, sólo quiero añadir que, para ser estrictos, el término "lana" sólo debe ser aplicable a los tejidos confeccionados con lana de oveja. La de otros animales se denomina simplemente "pelo".

Las tres fotografías de modelos de prendas de lana corresponden a la colección Otoño-Invierno 2011-2012 de Burberry.

domingo, 18 de diciembre de 2011

EL ESTILO DIETRICH

Se ha escrito mucho sobre la figura de Marlene Dietrich; sus películas, biografía, incluso sobre sus ideas políticas. Hemos visto multitud de fotografías suyas donde aparece con sofisticados trajes de noche, envuelta en ese halo frío y distante de las divas de Hollywood.
Personalmente, me gustan mucho las imágenes de ella donde aparece vestida de hombre, con ese estilo ambiguo tan interesante, manteniendo a la vez el arquetipo de mujer enigmática e inalcanzable que le dio fama.  Ello me llevó a buscar datos sobre ese estilismo tan personal que creó Marlene, y que llamaré "estilo Dietrich"...

Marlene Dietrich, 1932.
Cuando a principios de los años 30, Marlene Dietrich desembarcó en los EE UU procedente de Alemania, lo hizo vestida con un traje sastre masculino de color blanco, compuesto de chaqueta con hombros muy marcados, y pantalón de pinzas y corte recto, perfectos para sus largas y estilizadas piernas. Lógicamente, con aquella indumentaria no pasó desapercibida (era lo que ella quería), ya que llegaba a Hollywood de la mano del director austríaco Josef Von Sternberg, y precedida por la fama alcanzada con su película "El ángel azul". Aunque en un principio este look escandalizó a las más conservadoras por considerarlo provocativo y excéntrico, poco a poco fue aceptado por las americanas, amantes de la comodidad. Aunque eso sí, su uso al principio se limitó a las horas de la mañana. Para la tarde y noche, aún se exigían faldas y vestidos.

Marlene con traje de espiguilla en color gris.
El "estilo Dietrich" incorporaba además, la corbata y los zapatos bajos estilo Oxford. En ocasiones, añadía una boina de paño (complemento que puso de moda en  1929 su gran rival Greta Garbo). La unión de traje y boina daban al conjunto un aire francés entre bohemio e intelectual.


Por supuesto, Marlene también contribuyó a afianzar la moda del sombrero masculino, llevándolo ladeado sobre un ojo. Además, sustituyó en ocasiones el rigor de la corbata por la pajarita de estilo inglés.


También se atrevió con el frac y el sombrero de copa. Ella disfrutaba de la provocación de su aspecto andrógino, incluso llegó a a afirmar que "siempre fue medio hombre".


Cuando le interesó, supo como nadie añadir un toque de femineidad a aquellos severos trajes masculinos. Como en esta fotografía, donde la camisa blanca con lazo y volantes de encaje de estilo dieciochesco dulcificaban el conjunto.

Al "estilo Dietrich", pronto se le sumaron otras actrices que se sintieron identificadas con aquella nueva forma de vestir, como Katherine Hepburn, quien encarnaba el ideal de la chica americana atlética y deportista.

En esta foto de 1934, la actriz de aspecto aniñado Leila Hyams, también sigue el "estilo Dietrich", luciendo unos cómodos y anchos pantalones de algodón blanco, con zapatos masculinos de cordones.

Modelo inglesa, 1935

El "estilo Dietrich" alcanzó tal éxito, que pronto se democratizó, apareciendo copias confeccionadas en serie para el gran público. Por aquella época, millones de mujeres se sentían identificadas con las actrices de cine, y Marlene era considerada un icono de la elegancia, por lo que pronto las mujeres americanas y europeas la imitaron en todo; sus trajes de aire masculino, sus sombreros, peinados y maquillaje.




Marlene fue una figura deslumbrante, tanto en el cine como en la vida real, y aquel original y transgresor "estilo Dietrich" se ha mantenido hasta nuestros días con pequeñas variaciones según las décadas. Sirvan como ejemplo los diseños de Yves Saint Laurent en los años 60 o Dona Karan en los 80, quien adaptó el "estilo Dietrich" para las mujeres "young urban professionals" de las grandes ciudades.


Una de las últimas interpretaciones del "estilo Dietrich" es la que presentó la firma Ferragamo en su colección para la Primavera-Verano 2012. Un smoking blanco que mantiene esencialmente el espíritu de aquel primer traje masculino que llevó Marlene a principios de los años 30...















domingo, 11 de diciembre de 2011

DETALLES DE MODA: LOS GUANTES


Los guantes fueron un complemento imprescindible durante todo el siglo XIX. Presentes en la moda, sólo hubo variaciones en su longitud, color y material. Eran tan importantes, que se consideraba que una dama no estaba completamente vestida si no los llevaba, llegando a ser inapropiado salir a la calle sin ellos. 


En París, hacia 1830 por ejemplo, las mujeres no se los quitaban por nada del mundo. Comían e incluso tocaban el arpa o el piano con los guantes puestos.

Antiguamente, una mano desnuda y curtida por el sol era considerada como algo feo. La belleza de unas suaves y delicadas manos blancas, símbolizaban que la dama en cuestión salía poco de su casa, y que en ella tampoco hacía trabajos domésticos que pudieran estropeárselas.

Emile Claus. Charlotte Dufaux. Ca. 1885
Ninguna dama se hubiera atrevido a salir a la calle, o asistir a alguna fiesta sin los guantes puestos. Formaban parte de la rígida etiqueta social. Hacia 1870, comenzaron a llevarse guantes oscuros en contraste con vestidos de tejidos claros; al cabo de un tiempo, se volvió al uso del guante claro.


La Moda Elegante. Traje para recibir en casa, 1886
Si os fijáis en la ilustración, la modelo lleva unos guantes blancos largos y ajustados para tomar el té. 
Como eran un accesorio importante, las señoras los tenían de todos los colores y para toda ocasión, cuidando de que fueran a tono con el vestido elegido.
Los guantes blancos de cabritilla alternaron con los de fina piel de Suecia. Las curvaturas del dorso de la mano se señalaban con bordados gruesos o finos en colores delicados.




Modelos publicados en la revista "Harper´s Bazar",1877
Izquierda: Guante de Suecia de piel de cabritilla en negro, con bordados al pasado en hilo de seda. Adornado en su extremo con volante de crêpe de seda plisada.

Derecha: Guante de Suecia de piel de cabritilla en negro, con bordados al pasado de seda color marrón y amarillo. Ribeteado en su extremo con crêpe de seda plisada y decorada con galones bordados.




En las revistas de moda de la época, como por ejemplo <<La Moda Elegante>> de 1886, aconsejaban a las lectoras sobre el empleo de los guantes: "Lo mismo para vestir, recibir en casa, que para hacer visitas, se usa con preferencia el guante claro". 

Pierre-Auguste Renoir. Baile en la Campiña, 1883

Para el corte y adorno de los guantes se seguían estrechas normas; sólo en cuestión de colorido se podían introducir variaciones. Durante mucho tiempo, el color de moda fue el gant jaune.


Charles-Alexandre Giron: Mujer usando guantes, 1883 (detalle)



Hubert von Herkomer. Lady Dilke, 1887 (detalle)

Los cambios que sufrieron los guantes femeninos se limitaron a llevarlos más o menos largos. Según el gusto o capricho de cada una, solían alcanzar la altura del codo o hasta más arriba, o bien sólo llegaban hasta la muñeca. El tipo de guante cambiaba con relativa frecuencia, para volver nuevamente al cabo del tiempo.





lunes, 5 de diciembre de 2011

DETALLES DE MODA: EL NECESER DE VIAJE


En mi post titulado "Un verano en Biarritz", os describí con todo detalle el vestuario, y los complementos que las damas elegantes del siglo XIX, llevaban en sus baúles para pasar las vacaciones de verano. En esta ocasión quiero hablaros de otro elemento presente y fundamental en aquellos viajes...
Se trata del neceser de las damas, objeto que nos revela aspectos íntimamente ligados a la moda de entonces, como la cosmética y los perfumes.

Retrato de dama con su neceser, del pintor Georges Crogeaert (1848-1923)
 

Georges Croegaert. Dans le Boudoir, 1891

Durante el siglo XIX, las señoras empleaban gran cantidad de afeites y ungüentos para "aumentar sus gracias naturales", según la publicidad de la época. Los productos de moda preferidos por las españolas de entonces eran de lo más variado; extracto de oso, dentífricos de jaramago o miel inglesa. Mucílago y Vinagrillo de Sevilla contra las canas, perfume para la ropa, perlas oleaginosas de Venus, pastillas, bolas, esencias, polvos y cremas de todas clases y colores.






Hacia 1840 nació en España la moda de los viajes, y las damas recurrieron al neceser  de viaje para transportar cómodamente, la gran cantidad de productos de belleza que poseían, sin tener que renunciar a ninguno. 
No podían faltar los frascos de cristal con tapa de plata labrada, para las esencias y perfumes, como el Agua de Ninón y el Violeta de Parma, muy de moda en ese entonces.
A ello había que añadirle los utensilios necesarios para el peinado; peines, cepillos, alfileres, lazos. Sin olvidarnos de las joyas, que se guardaban en un compartimento especial con espacio para las sortijas, brazaletes y collares.



Comenzaba la moda de llevar las uñas largas, y ello hizo necesario el empleo de útiles para la manicura, como éstos con mango de nácar y marfíl. Los instrumentos con forma de gancho en su extremo, eran utensilios imprescindibles en cualquier neceser femenino, ya que servían para abrochar las botinas y los guantes de Suecia.

Raimundo de Madrazo y Garreta. La toilette, ca.1890
Para la belleza del cutis, las damas adquirían cremas de alabastro, de pepino o leche de Bengala. Aguas de todo tipo; de perla, de Corinto, de Atenas. También Aceite de Rusia y Hielo de San Petersburgo...


No sería posible comprender la moda, sin conocer sus detalles. Los objetos presentes en el arreglo cotidiano de las mujeres, eran tan importantes como las telas, vestidos y complementos. El cuidado de la belleza, y los elementos que empleaban para ello, completan la imagen de una época.


Mi especial agradecimiento a Doña Luisa del Hoyo Monteverde, quien gentilmente me ha permitido fotografiar el precioso neceser del siglo XIX que perteneció a su bisabuela, y que me ha servido para ilustrar esta entrada.





lunes, 28 de noviembre de 2011

EL TOCADO À LA FONTANGE Y LA PEINETA ESPAÑOLA

Para empezar os voy a pedir que miréis con atención el siguiente video. Es un pequeño fragmento de la película "Le roi danse", ambientada en la Francia de Luis XIV. Observad los tocados llamados a la Fontange que lleva la cantante y las tres damas sentadas junto al rey


¿A qué os recuerdan esos tocados?. Es mera coincidencia, o hay alguna relación entre el tocado a la Fontange y la peineta española?

Peineta española
Variantes del tocado francés "a la Fontange". Siglo XVII





La semejanza es tal, que nos lleva a preguntarnos si la forma de la peineta española, tal y como la entendemos ahora, con forma de teja, deriva del tocado a la Fontange, o si todo es producto de la casualidad. Curiosamente, disponemos de datos del origen del primero, pero el diseño de la peineta se pierde en el tiempo, y por tanto la puerta está abierta a las conjeturas.





Marie-Angélique de Scorailles, Duquesa de Fontanges (1661-1681)

El origen del tocado "à la Fontange", proviene de un suceso fortuito. En 1679, durante una jornada de caza en Fontainebleau, a la Duquesa de Fontanges, (en ese entonces amante y favorita del rey Luis XIV), se le enganchó a una rama uno de los lazos que sujetaban su hermosa cabellera.  Ante tal eventualidad, resolvió sujetar su pelo con una liga que amarró con una cinta a la parte superior de la cabeza. Fue tal el efecto, que pronto, las demás damas de la corte imitaron aquella forma de peinarse, añadiéndole una cofia de encaje y un armazón de alambre para que quedara sujeto sin perder verticalidad.




Pese a la oposición de Luis XIV, a quien no gustaba nada, el tocado a la Fontange pervivió en Francia entre 1679 y 1701 aproximadamente. Durante esos años sufrió múltiples variaciones, aunque nunca perdió la verticalidad del modelo original. Hacia 1690, fue ganando en altura hasta alcanzar proporciones descomunales, a la vez que enmarcaba el rostro con blondas de encaje. Lógicamente, esta moda no se circunscribió sólo a Francia, y pronto fue exportada a otros países europeos.




Izquierda
Detalle de una muñeca inglesa del año 1690. Bethnal Green Museum, Londres.

Derecha
Largillière. James Stuart y su hermana Louisa Maria Theresa, 1695. National Portrait Gallery, Londres. 









Cuando llegó a España, las españolas prefirieron llevarlo de un tamaño algo más reducido, y le cambiaron el nombre, para llamarlo "tocado al almirante". Así lo confirma la investigadora Maribel Bandrés Oto en su libro La moda en la pintura: Velázquez. Usos y costumbres del siglo XVII. Bandrés además explica que  la reina de Francia, en ese entonces, la española María Teresa  (hija de Felipe IV), adoptó las modas francesas, incluyendo el tocado a la Fontange, pero sin abandonar nunca la mantilla española. Ello me llevó a preguntarme si tal vez ella fuera la primera en establecer un maridaje entre ambas piezas.

La combinación de tocado y manto o velo, no era nueva en la moda española, ya que según afirma la historiadora Rocío Plaza Orellana en su libro Historia de la moda en España, el origen de la peineta y la mantilla ha quedado oculto en el tiempo, apuntando la teoría de que las peinetas o peinas pudieran tener su origen en antiguos pueblos del Mediterráneo, aunque tampoco ha podido comprobarse. No obstante, Plaza Orellana confirma el hecho de que a lo largo del siglo XVIII, en España destacan las peinetas y peinecillos colocados verticalmente en la cabeza con una ligera inclinación hacia delante, con la finalidad de realzar velos o mantillas, llevándose también solas y ladeadas sobre el moño.

La bailarina Dolores Serral. Litografía de Celestin Biard. Ca. 1835


Todos estos datos me llevan a pensar, que quizás, el tocado a la Fontange llegó a España para "resucitar" una pieza que habría quedado olvidada en el tiempo: la peina, aunque aportándole una nueva estética vertical, que se mantuvo latente durante todo el siglo XVIII, y cuyo auge vendría de la mano del siglo XIX, cuando las relanzaran las modas románticas, añadiéndoles flores y sustituyendo los encajes originales del siglo XVII por la rigidez del carey, que con su delicada filigrana, imitaba el dibujo de aquellos sin necesidad de emplear armazones de alambre, como hicieran las francesas dos siglos atrás.
 

Peineta y mantilla española. Versión de J. Galliano para Dior. 2007

Finalmente, la peineta vertical, sola o unida a la mantilla, se convirtió en uno de los iconos del estilo más castizo español y sería paradójico suponer que en ello intervino un elemento proveniente de París...


En cualquier caso, ésta es sólo una teoría, pero ha sido interesante pensar que al fin y al cabo, las modas son siempre reincidentes e interpretativas, y que cada pueblo las amolda y adopta según su visión. Tal vez sean meras conjeturas, pero lo cierto es que las coincidencias en forma y estilo son más que evidentes...
¿Qué opináis?












lunes, 21 de noviembre de 2011

LAS REVISTAS DE 1912 (II)

Continúo esta semana con las revistas chilenas de 1912, pues tienen tanto material curioso, que es imposible reducirlo a un sólo post. Para esta ocasión elegí mostraros algunos consejos de belleza, una nota sobre decoración, y otras de moda y costumbres que llamaron mi atención. 






MODAS Y COSTUMBRES
   A pesar de las múltiples exigencias de la vida mundana, las elegantes encuentran tiempo de ser mujeres de hogar y llevar a él, en las horas de dulce descanso, sus elegancias y su cosmopolitismo.
   La recepción y los tées aportan un nuevo elemento para encarecer las elegancias de los trajes de recibir. Casi todas las damas tienen un día o dos para recibir a sus amigas y lucir la negligée que las hace más encantadoras.
   El peinador no es bastante elegante para responder a las exigencias de la coquetería; se le reserva sólo como salto de cama. El kimono se indica también para esto en color vivo o en crespón con dibujos japoneses, de un efecto encantador.
   Los trajes de estilo tienen siempre su dominio en el salón y se hacen deliciosos con encajes y gasas sobre fondos de seda.
   Las deshabillées de lencería serán las más adoptadas por las elegantes adornándolas con encajes de Valenciennes, Venecia o de Irlanda, sobre fondo de muselina de color claro.
   
Los periódicos ingleses siguen dando buena cuenta de las excentricidades de la moda yankee. Una dama norteamericana ha llevado a la Ópera de Nueva York como abrigo, una auténtica piel de tigre, forrada de brocado amarillo y cuya cabeza formaba el capuchón, cubierto por un velo de Venecia. Sobre todo, es de admirar el vigor de la dama que soporta el abrigo de tal peso, compitiendo con Hércules, que no se creía capaz de soportar sin fatiga el abrigo de una piel de león. !Y aún nos seguirán llamando el sexo débil!


LO QUE GASTA UNA MUJER
La famosa actriz francesa Mlle. Cecilia Sorel es la mujer más elegante de su país. Recientemente se ha hecho público que aspira a su mano un caballero de la más alta aristocracia inglesa. Así lo ha declarado ella misma a un redactor de un periódico de París a quien hizo las siguientes confesiones:
- No está bien que yo misma proclame que soy árbitro de la elegancia femenina. Lo que sí puedo asegurar es que no puede aspirar a ese puesto la mujer que no gaste todos los años en su "toilette" menos de 150.000 francos. Mlle. Sorel ha dicho que su presupuesto para ropa interior y exterior y otros artículos de tocador y el adorno de su persona asciende a 250.000 francos.
   !Y pensar que con esa renta podrían vivir muchas feas!



LA JORNADA DE UNA BELLEZA
Todas las mujeres están dispuestas a sufrir con tal de parecer guapas. El valor no les falta, pero la empresa es complicadísima, si hemos de creer a una de las bellezas francesas más entendidas en el asunto, que ha incurrido en la indiscreción de entregar sus secretos a la curiosidad pública.
 Al despertarse, la dama debe amasarse la nariz y aplicarle unas compresas de algodón empapado en agua de rosas. Luego, tiene que darse un baño de agua salada caliente seguido de una fricción con alcohol. A continuación marcha acelerada de ocho kilómetros. Nada de desayuno. En las demás comidas, supresión de la leche, del azúcar, las mantecas, pastas, chocolate, patatas, judías, guisantes, carne de cerdo ni demás carnes grasas.
Antes de acostarse, baño caliente y masaje al coldcream del rostro, que debe permanecer toda la noche envuelto en un paño, y si se teme la papada, debe dormirse con la cabeza abajo.
Mediante estas ligeras precauciones, estrictamente observadas, se desafían los ultrajes del tiempo.
   Falta saber si la existencia reglamentada de este modo resulta una carga pesada y si valdría más vivir fea pero libre, que sometida a semejante esclavitud.
     



EL ARTE DE LOS COJINES EN EL HOGAR
Entre los adornos suplementarios y útiles, y de los que más nos gusta rodearnos, son los cojines. Ante todo, nos son de gran utilidad, mientras recostadas en nuestra chaise-longue leemos o pensamos, vienen de todos lados para sostenernos dulcemente. (...) Cojines rellenos se colocan en nuestros respaldos, mientras que los estrechos y largos se colocan en nuestros pies solicitando las caricias del raso y los tacones Luis XV.




LOS PERFUMES
Los perfumes están ahora más de moda que nunca, y las elegantes tienen su perfume propio que usan en toda su ropa. Mis lectoras deberán tener mucho cuidado de usar perfumes muy finos, pues los ordinarios son detestables y en lugar de ser agradables, son a veces repugnantes. Aconsejo a quien no pueda pagarse perfumes caros, que más bien se prive de ellos y adopte una buena agua de colonia que tiene un olor fresco e higiénico.
LAS JOYAS
Muchísimo se llevan las alhajas de esmalte con platino. También las de acero con piedras de color, que en realidad son finas, pero de un precio inferior. Las reúnen en distancias iguales para formar cadenas de plata, oro o platino. La moda de las cadenas no pasa ni pasará tampoco durante muchos años, pues es una alhaja muy útil tanto para la buena ama de casa como para la coqueta. La primera cuelga de ahí sus llaves, su pañuelo, sus anteojos, si es que los usa, y la segunda su bolsita de oro, su impertinente, cajita de polvos etc...





IDEAS PARA AYUDAR AL NOVIO A ESCOGER REGALOS PARA SUS AMIGOS O VICEVERSA
Caja de cigarros y fosforera de plata y  prende-fuego de oro. Todas muy finas y de formas elegantes.
Frasco para licor de cristal, puesto sobre una copa de plata con adornos y tapa del msmo metal.
Caja para cigarrillos de plata listada con oro.
Bastones de madera muy fina con puños de oro.
Estuche de viaje de gamuza amarilla que contiene dos escobillas de pelo, una de dientes, caja para jabón y polvos de dientes.
Tres prendedores de corbata de formas y monturas nuevas; dos son de zafiros y dos perlas, montados sobre platino con pequeños diamantes incrustados.
Botones de concha de perla con un disco de platino en el centro.
Una cadena que hace un bonito efecto. Es de eslabones de oro con platino.



Analizando los contenidos, llegué a la conclusión de que las revistas de hace 100 años se asemejan mucho a las de hoy, y aunque formalmente existen  divergencias, conceptualmente son casi idénticas.
Las diferencias estriban básicamente en la forma de describir las cosas, ya que antes no se tenía tan en cuenta lo "políticamente correcto". También se nota en las normas del protocolo social, (antes mucho más rígidas) y en algunos consejos sobre salud, nutrición y belleza que ahora nos hacen sonreír. Sin embargo, hay elementos sorprendentemente "modernos", como la sugerencia a las lectoras de la realización de una rinoplastia para mejorar el aspecto de la nariz, o los consejos para blanquear los dientes. Incluso notas culturales, como las críticas literarias o los libros recomendados, que incluyen a célebres escritores franceses, o alemanes como Goethe. 

Con todo ésto quiero indicar, que a pesar de las limitaciones propias de la época, y aunque nos parezca frívolo, las mujeres de posición desahogada de 1912, tenían inquietudes análogas a las de las mujeres de la alta sociedad de hoy: las relaciones sociales, la última moda de París, la decoración del hogar, la salud, la belleza,  y el "glamour" como una actitud ante la vida.